La cerveza y la Pirámide de la Alimentación Saludable

Según el estudio “La cerveza en la dieta de los españoles”, dirigido por el Dr. Lluís Serra, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y presidente de la Fundación para la Promoción de la Dieta Mediterránea, la cerveza, además de formar parte de la alimentación mediterránea, puede mejorar la calidad nutricional de la dieta siempre y cuando se consuma de forma moderada.

Por este motivo, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) incluye en la Pirámide de la Alimentación Saludable -principal referente en material nutricional que integra todos los alimentos propios de nuestra dieta- el consumo opcional y moderado de cerveza, por supuesto, siempre por adultos sanos. El cumplimiento de esta pirámide podría suponer una herramienta adecuada para el mantenimiento de la salud y la prevención de enfermedades.

En cualquier caso, esta dieta saludable será más efectiva si se acompaña de una hora diaria o más de actividad física moderada.

Fuente: Pirámide de la Alimentación Saludable. SENC 2004

Nutrición

La cerveza contiene los siguientes ingredientes y nutrientes:

Vitaminas

La cerveza contiene pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B: tiamina, riboflavina, Ácido pantoténico, piridoxina, biotina, mesoinisitol, cianocobalamina y niacina.
También contiene Ácido fólico y sus derivados (folatos). Proceden de la malta, incrementándose en la germinación de la cebada y sin perderse debido al tostado.

Ácido fólico

Su consumo diario podría cubrir las necesidades diarias de folatos.

El Ácido fólico es una vitamina del grupo B esencial para el mantenimiento de la vida celular, para el crecimiento y formación de nuevos tejidos y para la prevención de los defectos del tubo neural. Igualmente, ayuda a regular los niveles de homocisteína, factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares.

Esta vitamina se encuentra en la cerveza en cantidades comprendidas entre 5-10 microgramos/100 ml. La ingesta recomendada para la población de Ácido fólico oscila entre los 180-200 microgramos/día.

La óptima biodisponibilidad del Ácido fólico contenido en la cerveza hace que esta bebida sea una de las principales fuentes de folatos.

Polifenoles

El consumo de cerveza también aporta a la dieta polifenoles que, como antioxidantes naturales, participan en la protección contra enfermedades cardiovasculares y en la reducción de los fenómenos oxidativos, responsables del envejecimiento del organismo.

Además, la suplementación dietética de cerveza puede recomendarse también en la dieta de sujetos afectos de hiperlipemia con el fin de mejorar los parámetros marcadores de estrés oxidativo, que propician la progresión hacia la enfermedad aterosclerótica.

Bajo contenido calórico

La idea de que la cerveza engorda está muy extendida entre los consumidores de cerveza, pero la realidad es que la aportación calórica de la cerveza es muy baja: una caña de 200 ml. tiene tan sólo 90 Kcal.

Fuente: Tabla de Composición de Alimentos.
Prof. José Mataix Verdú. Univ. Granada, 2003.

En todo caso, la cerveza siempre debe consumirse con moderación y respetarse el principio de una alimentación sana y equilibrada, que aporte todos los principios nutritivos necesarios para satisfacer las necesidades metabólicas.   Fibra   La fibra soluble contenida en la cerveza evita el estreñimiento y contribuye a la disminución de la hipercolesterolemia. La ingesta normal recomendada de fibra dietética es de 30gr/día, de los que un tercio debe ser fibra soluble. El consumo moderado de cerveza sin alcohol supone un 17% de la ingesta de la fibra soluble en la dieta, siendo así la bebida de mayor aporte de fibra en nuestra dieta.   Minerales El consumo moderado de cerveza aporta a la dieta minerales como el silicio, un elemento que favorece los procesos de formación ósea.     La cerveza contiene aproximadamente 36 mg/l de silicio biodisponible. Otros minerales que contiene son magnesio, potasio y muy poco sodio.

Silicio

La cerveza contiene aproximadamente 36 mg/l de silicio biodisponible, elemento esencial que participa en los procesos de calcificación y, posiblemente, en el tejido conectivo. De hecho, el silicio no sólo inhibe la pérdida de hueso, sino que además incrementa la densidad ósea promoviendo la formación de colágeno.

Además, algunas investigaciones científicas sugieren que silicio es capaz de interferir en la cinética del aluminio, un metal que posee efectos oxidativos sobre el cerebro. Concretamente, el silicio podría ayudar a prevenir la absorción del aluminio a nivel gastrointestinal y a limitar su reabsorción a nivel renal. Alcohol etílico
Si bien es sabido que el consumo abusivo de alcohol puede tener efectos nocivos sobre la salud, el riesgo de sufrir un infarto puede ser entre un 40% y un 50% más bajo en aquellas personas que beben alcohol de forma moderada -siempre que se trate de individuos adultos, sanos, y que no consuman fÁrmacos con los que el alcohol pueda interferir-, que en aquellas personas cuyo consumo es cero.

Concretamente, en los bebedores moderados la incidencia de la cardiopatía isquémica (angina de pecho e infarto), hipertensión arterial, accidente vascular cerebral y diabetes mellitus es inferior. Además, el alcohol, en cantidades moderadas, aumenta el colesterol asociado a las lipoproteínas de alta densidad (HDL) en relación al nivel habitual que se da en personas abstemias. Este aumento del colesterol bueno reduce los riesgos de enfermedades y accidentes cardiovasculares.

Asimismo, el consumo moderado de etanol inhibe de forma aguda el proceso de resorción ósea mediante un mecanismo independiente de la estimulación de la producción de calcitonina y/o la reducción de la hormona paratiroidea sérica. Maltodextrinas

La cerveza contiene maltodextrinas naturales, carbohidratos complejos de absorción lenta, que se metabolizan liberando progresivamente unidades de glucosa, lo que ayuda a evitar hiperglucemias e hipoglucemias reactivas, aspecto muy interesante en el caso de las embarazadas. En nutrición deportiva, las maltodextrinas facilitan una adecuada hidratación en competiciones de larga duración. FUENTE: Centro de Investigación de Cerveza y Salud, www.cervezaysalud.es